¿Tienes lo que hay que tener para meditar?

La meditación fortalece a los fuertes y debilita a los débiles

Benjamin Constant

 

Por muy bien que se hable de la meditación, es cierto que puede no ser para todo el mundo.

Y con esto no estoy diciendo que sea necesariamente incompatible, sino que hay gente que puede no estar preparada para ella en el momento actual de sus vidas.

Si contestas correctamente a estas preguntas, muy probablemente estés preparado para beneficiarte de la meditación. Y si no, no te preocupes; el hecho de que estés leyendo un blog como este indica que vas por el buen camino.

 

¿Tu mente es fuerte o débil?

Sentarse y respirar puede parecer algo completamente inofensivo, pero lo cierto es que algunos podrían no estar preparados para las cosas que emerjan a la superficie.

Como hemos dicho muchas veces, es parte de la introspección el ir descubriendo cosas en nuestro interior que pueden no gustarnos, o con las que simplemente no nos sentimos cómodos.

Tarde o temprano, nuestros demonios más profundos terminarán aflorando. Y tienes que estar preparado para ese momento.

Pero a ver, que no se alarme nadie. Si has tenido una vida normal, con sus más y sus menos, probablemente ese momento no sea tan duro para ti. En cualquier caso, es tu instinto quien te dice si algo va bien o va mal.

Fíate de él. Tu cuerpo te dirá él sólo si la meditación le sienta bien, o si puede surgir algún problema.

¡Tampoco uses esto como una excusa! No te estoy recomendando que evadas cualquier momento duro o incómodo cuando meditas. Es más, te animo a que los tengas; sólo así te conoces mejor a ti mismo y te das la oportunidad de mejorar.

Escúchate a ti mismo. Y date libertad para sentirte algo incómodo. Así es como tu mente se fortalece.

 

¿Tienes la voluntad para aprender?

Dejando a un lado los traumas enterrados en lo más profundo del subconsciente, tienes que averiguar si realmente tienes un buen motivo para empezar. Algo que te empuje cada día, que te motive. Que no te permita abandonar.

¿Puede ser que te sientas alejado de tu yo interior y quieras reconectar con él? ¿O que no puedas soportar más el estrés continuo de tu día a día? ¿O tal vez sea que estás cansado de ir dando tumbos por la vida y necesitas recalibrar tu rumbo por fin?

Debes tener un deseo sincero por cambiar algo. Cualquier otra cosa no mantendrá el ímpetu del primer día. Es por eso que meditar sólo porque está de moda entre tus compañeros de clase de yoga no es una gran idea.

Entiende que no puedes forzarte a ti mismo a aprender algo si no estás lo suficientemente comprometido. Sí, puede que dedicar 5 minutos a sentarse a no hacer nada parezca algo fácil de mantener, pero confía en mí.

Tarde o temprano encontrarás mejores cosas que hacer durante esos 5 minutos si no lo tienes muy claro. Así que hazte un favor, y encuentra un motivo bien fuerte antes de comprometerte a nada, o no pierdas el tiempo.

 

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¿Estás descontento con algún aspecto de tu vida?

Esta pregunta bien puede ser la mejor para hacerse a la hora de encontrar nuestro propósito. Querer mejorar o cambiar algo con lo que estamos especialmente incómodos siempre es más efectivo.

Las personas nos movemos más por consecuencia que por prevención. Sólo tendemos a actuar cuando estamos muy próximos al desastre.

Entonces, ¿Con qué estás demasiado infeliz como para pasarlo por alto? ¿Qué área de tu vida necesita de un cambio urgente?

Y, sobre todo, ¿En cuál de ellas puede ayudar el hecho de que empieces a meditar? Si logras alinear tus objetivos relativos a la meditación con problemas que tengas de verdad, conseguirás una buena línea de partida.

Así que… ¿Tienes un deseo ferviente por cambiar? ¿O tu infelicidad te sirve para permanecer en tu zona de confort?

Tú elijes qué senda tomar, querido lector.

 

¿Estás dispuesto a no tener prejuicios?

La última de las barreras que se interpone entre tú y tu objetivo: la meditación no es algo muy estandarizado en nuestra sociedad.

Por desgracia, todavía sigue viéndose como una práctica religiosa o sectaria que solo practican los monjes, los hippies y los ecologistas macrobióticos.

Debes estar por encima de eso. Convertirte en un meditador implica que la gente te mire raro a veces (suponiendo que se enteren. Siempre puedes mantenerlo en secreto).

Incluso aunque tengas tu mente abierta, leerás y aprenderás muchas cosas con un toque un tanto espiritual, al que la gente no suele estar muy acostumbrado.

En mi caso, siempre suelo acompañar mis datos con enlaces a estudios y pruebas. De esta forma, elimino todo lo posible el factor estupidimagia de mis artículos, y así hablamos con propiedad.

Pero no todo el mundo es así; otros prefieren obviar esto. Y aunque no digo que sea un error, a veces puede resultar un inconveniente para los más escépticos.

Como suelo decir, usa tu criterio. No aceptes nada como una verdad absoluta y procura tener varias fuentes.

¡Pero jamás cometas el error de cerrarte a algo por prejuicios!

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