¿Falta de concentración? Recupérala con esta técnica (en dos minutos)

La concentración es la raíz de todas las capacidades del hombre

Bruce Lee

A veces necesitamos un respiro.

Es normal que, si llevas todo el día de tarea en tarea, de compromiso en compromiso, tu mente acabe saturada y empiecen a aparecer signos de falta de concentración. Cada vez que haces algo que requiera un esfuerzo mental, tu cerebro consume recursos.

Literalmente, nuestra capacidad de atención se agota. Y rápido.

Si bien hay varias formas de mejorar la concentración, como tomar descansos periódicos, dormir bien, etc… hoy no hablaremos de eso.

Simplemente hay momentos en los que necesitas que tu cerebro tire del carro contigo, pero no hay tiempo para una revitalizadora siesta. La técnica de concentración que te traigo hoy es perfecta para esas situaciones.

Y nos llevará poco más de 2 minutos. Empezamos.

El procedimiento

La técnica es muy similar a un escaneo corporal, pero tiene ligeras diferencias. Esta es, en su sentido más literal, una meditación de concentración.

De hecho, muchos maestros meditadores aconsejan que primero se trabaje con técnicas de concentración. Esto es porque es la cualidad esencial: sin ella no podremos permanecer en el presente por mucho tiempo sin distraernos.

 

Siéntate… Respira

Siéntate cómodamente. En este caso, recostarte no es válido, ni siquiera apoyar tu espalda en el respaldo de la silla. Lo que queremos transmitir ahora es una postura de guardia y atención, no de “me voy a echar una cabezadita”.

Toma 3 respiraciones profundas. A tu ritmo.

 

Escaneamos

Ahora es cuando nos desviamos un poco del escaneo corporal clásico. Tenemos que llevar la atención a cada parte del cuerpo y permanecer en cada una entre 5 y 10 segundos. No hay que llegar a obsesionarse con la exactitud del tiempo, pero sí que sea preciso en la medida de lo posible.

En esta técnica de concentración puede ayudar que, mientras cuentas en tu interior, pongas el prefijo “trescientos” antes de decir cada número. Así que deberías pensar algo como: trescientos uno, trescientos dos, trescientos tres… Hasta que llegues como mínimo a cinco.

Puedes escanear en este orden:

  • Coronilla
  • Rostro y nuca
  • Cuello y hombros
  • Brazos
  • Manos
  • Pecho
  • Espalda
  • Vientre
  • Pelvis
  • Muslos
  • Pantorrillas y pies

También ayuda que te repitas a ti mismo “estoy concentrado”. Hazlo cada vez que pases de una parte a otra.

Y sobre todo, permanece concentrado al máximo, porque si pierdes la continuidad si quiera por un instante, tienes que empezar desde el principio. De esta manera, estás obligado a recorrer todo tu cuerpo de una sola vez, sin interrupciones.

Cuando termines, vuelve a realizar tres respiraciones profundas.

 

Cuando la falta de concentración asome…

¡Listo!

Fácil, ¿eh? Si lo haces a la primera, no te llevará más de 3 minutos, y créeme, realmente mejora la concentración y puede darte ese último empujón que necesitas.

Creo que está de sobra mencionar que esta técnica sirve para casos concretos en los que necesites estar centrado y no como un sustitutivo de un descanso, ¿verdad?

Cuando enfrentamos jornadas largas en las que necesitemos estar al 100%, la técnica más inteligente siempre es programar descansos periódicos, estar bien descansado, no llevar demasiado tiempo sin comer, etc… Así que usa esta técnica sólo como un apoyo para mejorar la concentración, y no como el núcleo de tu arsenal para abatir las distracciones.

¡Nada te salvará si fallas en lo básico! Así que tómate un respiro, y cuando estés listo… ¡A trabajar!

Deja un comentario