¿Cómo resolver un problema que parece no tener solución?

Laberinto

Nuestro cerebro es como una navaja suiza súper inteligente

La navaja suiza no tiene una sola herramienta que se adapta a cualquier faena. Es una herramienta que tiene, a su vez, muchas pequeñas herramientas en su interior.

Lo que la hace adaptable a muchos problemas es que está equipada con muchas soluciones específicas.

Quiero enfatizar la palabra “específicas”

No se usa el destornillador para cualquier labor. Ni siquiera se puede usar la misma punta para atornillar cualquier tornillo. Hay que ser específicos: la herramienta tiene que adaptarse a la tarea.

Por eso no ves la solución a tus “problemas”

Tengo estrés.

Estoy constantemente cansado.

No sé qué hacer con mi vida.

No puedo librarme de mis malos hábitos.

¿Qué herramienta se supone que hay que usar con estos problemas? ¡Son demasiado generales!

Tengo estrés. Vale, tienes estrés, ¿pero por qué? ¿Es tu rutina, tus círculos sociales, una deuda agobiante, la falta de sueño, tus hijos, tu pareja, tu futuro?

¿Qué es—por amor a la especificidad—lo que te causa estrés?

Hay una razón por la que los ordenadores no pueden imitar nuestro cerebro

Cuando se ha intentado emular la mente con programas informáticos, la idea era crear un programa relativamente simple, pero con la capacidad de adaptarse. Igual que el cerebro humano.

Pero estábamos completamente equivocados: esos programas simples y adaptables no podían resolver lo que un cerebro humano resolvería sin esfuerzo.

Jerry Fodor llegó a la conclusión de que la mente humana no puede ser un programa polivalente

Es decir, no tenemos una máquina con fines generales, que se adapta a problemas generales. La mente tiene que ser una colección de muchos programas con un propósito específico, cada uno con sus propias reglas.

El cerebro es, en realidad, un conglomerado de cientos—algunos dicen que miles—de simples programas con propósitos muy específicos.

Entonces, ¿cómo transformamos un problema sin solución en un problema con solución?

Haciéndolo específico.

Tengo estrés.

En realidad ese no es el problema, sino la consecuencia.

“¿Cuáles son las causas?”, pregúntate. Estas pueden ser algunas:

  • No aguanto a mis compañeros de trabajo
  • Los plazos del trabajo suponen mucha presión para mí
  • Estoy comiendo fatal y no puedo controlar mis impulsos

Ya tienes las posibles causas… ahora pregunta, “¿por qué?”

¿Por qué estoy comiendo fatal?

  • Porque no sé cocinar algo saludable
  • Porque no sé preparar algo rápido que no sea una pizza o una lasaña de microondas
  • Porque no me he informado sobre los peligros de alimentarse exclusivamente de pizza y lasaña de microondas
  • Porque muchas veces como fuera y es muy difícil elegir la alternativa saludable

Por último, ¿cómo puedes resolver esos problemas?

El problema no es el estrés, es que no te estás haciendo cargo de los problemas que lo causan.

¿Cómo puedo cocinar algo saludable y rápido?

¿Cómo puedo aprender sobre nutrición?

¿Cómo puedo resistir la tentación de elegir comida basura cuando como fuera?

¿Tu cerebro ya te está inundando con sugerencias? Y este es solo un caso hipotético, ni siquiera es tu problema. Pero es la naturaleza del cerebro: tú le ofreces un problema específico, y él te ofrece una herramienta para resolverlo.

Eso sí, una navaja suiza puede tener cientos de herramientas, pero por sí sola solo sirve para oxidarse y llenarse de polvo en un cajón. Tu cerebro sugiere herramientas, pero eres tú el que tiene que levantarse y empezar a probar una por una.

Cuidado: no existen problemas imposibles, pero sí soluciones imposibles

Que tu cerebro requiera de problemas específicos no quiere decir que cualquier problema específico se pueda resolver. Hay veces que simplemente no se puede.

No puedes cambiar a otra persona.

No puedes cambiar el pasado.

No puedes predecir el futuro.

Esto no es malo. Está bien que de vez en cuando no se pueda adaptar el mundo a tu visión y tus necesidades.

De la adaptación también se sacan lecciones muy importantes. Se aprende que, cuando no podemos cambiar una situación, tenemos que cambiar nuestra percepción hacia ella. Hay que desprenderse de las soluciones imposibles.

Cuando pienses en tu cerebro, piensa en una navaja suiza

¿Necesitas cortar, atornillar, hacer fuegos artificiales? ¿Cuál es la acción específica?

No piensas en ideas abstractas con una navaja en las manos. Observas el problema—y piensas en una solución. Específica. Y en la herramienta necesaria para llevarla a cabo.

Tu cerebro tiene las herramientas necesarias. Solo necesitas observar el problema de la forma correcta.

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