Cómo sacar provecho de tus 70.000 pensamientos diarios (en lugar de que te pidan chequear Facebook)

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Aleatorio, aleatorio,…

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Aleatorio,…

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Aleatorio, aleatorio…

Sigue rodando la ruedita del ratón, y siguen apareciendo noticias aleatorias, que pueden captar nuestra atención o no. Pero solo tienen 2 segundos, porque la ruedita sigue rodando.

No estoy hablando del feed de Facebook (solamente)

¿Sabes eso que tiene Facebook que lo vuelve magnético? ¿Que nos empuja a elegirlo a él siempre que hay una alternativa más difícil (e importante)?

No es el diseño de la página, no es la cantidad de servicios, ni la popularidad, ni la sensación de comunidad, ni la conectividad, ni bla, bla, bla…

No, no, y no. Facebook se aprovecha de algo mucho más sencillo: emula el funcionamiento de la mente.

Pensamiento, pensamiento, pensamiento…

Dentro del cerebro pasan cada día entre 60.000 y 70.000 pensamientos diarios. La gran mayoría son completamente aleatorios, mientras que otros parecen algo más importantes y relevantes.

Facebook sabe qué mostrarte por los amigos que tienes, las páginas que te gustan y esas cosas, ¿pero cuáles son los criterios del cerebro para generar pensamientos?

El cerebro recoge información del entorno

Y de tus recuerdos, tus reacciones pasadas, tus pensamientos, y tus emociones. Y con ello construye un “feed de pensamientos” basado en los intereses que has ido mostrando.

Igual que Facebook. Facebook te pregunta quiénes son tus amigos, qué música te gusta, quiénes son tus ídolos, qué te inspira, dónde vives, dónde has estudiado, a dónde te gustaría ir…

Y luego construye tu feed—es decir, lo que ves a simple vista—para que se ajuste lo más posible a esos intereses.

Ese feed de pensamientos son los 70.000 pensamientos que puedes llegar a tener en un día

Y pueden ser pensamientos positivos, proactivos, orientados a crecer y prosperar.

O pueden ser como la mayoría: pensamientos que nos distraen, que no tienen nada que ver con lo que estamos haciendo en este momento, o que nos sugieren una y otra vez que vayamos a Facebook para relajarnos un poco.

Nosotros también tenemos un “algoritmo” que decide qué pensamos y qué no

La competencia en el feed es fiera. Hay miles y miles de posibles pensamientos a mostrar—cada segundo. Nuestro cerebro tiene una tarea extraordinariamente difícil: tiene que decidir qué es más relevante y qué no lo es tanto.

Pero solo un segundo. Porque al igual que la imparable rueda del ratón nunca deja de rodar y rodar, el cerebro sigue generando más y más pensamientos, segundo a segundo.

Y este flujo constante requiere que el cerebro tenga muy claro cuáles son tus intereses. Por eso tu cerebro es propenso a mostrarte pensamientos parecidos a los que hayas tenido de forma habitual.

¿Y qué pasa si nuestros pensamientos nos distraen de lo que queremos hacer?

Este es el conflicto que tenemos prácticamente todos los seres humanos decididos a salir de nuestra zona de confort. Todos los pensamientos están relacionados, precisamente, con la zona de comfort—el sitio dónde pasamos la mayoría del tiempo.

Pero nosotros queremos otro tipo de pensamientos. Queremos resiliencia, positividad, determinación. Queremos apuntar a otras dianas más lejanas.

Y la buena noticia es que podemos hacerlo.

Tú no lo has notado, pero tu feed de Facebook a mutado con los años

Tiene impulso hacia cierto tipo de contenido, sí. Pero tus intereses van cambiando poco a poco. Vas consultando otro tipo de páginas, agregando a otro tipo de personas, haciendo click en otro tipo de links.

Y, también poco a poco, los algoritmos lo van notando. Y van cambiando el tipo de contenido que ves en el feed. Lentamente.

Hay un impulso natural hacia cierto tipo de pensamientos, pero ese impulso puede cambiar si mostramos interés hacia otra dirección de forma constante.

Así que la forma de mutar nuestros pensamientos es el interés constante en otra dirección

¿Pero qué es importante? Si tu cerebro no tiene claro qué quieres pensar, seguirá mostrándote pensamientos aleatorios y poco importantes.

Tienes que responder a las preguntas que te hace. ¿Qué te interesa? ¿A qué quieres dedicarte? ¿Cómo quieres levantarte cada mañana? ¿Qué hábitos quieres desarrollar? ¿Cómo quieres que sea tu estilo de vida?

Como si estuvieras rellenando tu información personal en Facebook.

Y luego asegúrate de tener esa información a la vista. Escríbelo todo en un papel y revísalo después de cada comida. Constancia, constancia, constancia.

Verás que tus pensamientos empiezan a mutar lentamente

Vale, de seguro que no cambiarás todos y cada uno de los 70.000 pensamientos. Siempre va a haber algunos aleatorios, pero la gran mayoría se irán enfocando hacia lo que de verdad te interesa.

Es una cuestión de control. De conciencia sobre lo que pensamos, y sobre si esos pensamientos son los que queremos tener. Sin una prioridad clara, seguirás vagando sin rumbo por las profundidades del feed de Facebook. Girando la ruedita del ratón, una y otra vez.

¿Sigues leyendo?

Y también puedes aprovechar para dejar Facebook. Definitivamente.

Hay un amplio cuerpo de estudios que nos sugiere que busquemos otro pasatiempo. Facebook—y cualquier red social en realidad—reduce tu autocontrol, produce adicción, genera ansiedad y afecta negativamente en tu bienestar.

Pero seguro que ya lo sabes. Lo que pasa es que no puedes dejar de pensar en él. Así que empieza a trabajar en esos algoritmos de tu cabeza.

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