Cómo usar el “hipoespacio” para sortear obstáculos aparentemente imposibles

Cohete

Y me pregunto cómo hizo Han Solo para, según decía él, recorrerse la galaxia de punta a punta con—y cito textualmente: “Un pedazo de chatarra que supera en cinco puntos la velocidad de la luz”…

La Vía Láctea, nuestra galaxia, tiene un diámetro de 100.000 años luz, así que con el pedazo de chatarra (a.k.a. Halcón Milenario) tardarías… ¿20.000 años en recorrerla de punta a punta?

Puede ser que la galaxia que recorrió Han Solo no solo esté muy, muy lejana, sino también sea muy, muy pequeña.

La ciencia ficción se inventa sus maneras de esquivar un obstáculo imposible

En Star Wars saltaban al hiperespacio.

En Star Trek usaban los motores de curvatura.

En Interestellar se metían por agujeros de gusano.

Son el comodín de la ciencia-ficción para sortear el obstáculo de la velocidad de la luz. Comodines que no tenemos en la vida real.

Para saltar nuestros obstáculos imposibles, nosotros tenemos el “hipoespacio”

El hipoespacio es nuestro comodín. Es esa herramienta que nos permite empezar cualquier pensamiento con “Y si…”, darle la vuelta por completo, y tomarnos en serio el resultado.

El hipoespacio es un espacio hipotético en el que podemos considerar las posibilidades de una situación, pero como si las limitaciones que tenemos no existieran.

Es como ignorar un momento la teoría de la relatividad de Einstein y preguntar: “¿Y si se pudiera viajar más rápido que la velocidad de la luz? ¿Cómo lo haríamos?”

¿Qué obstáculos aparentemente imposibles nos están limitando?

Vamos a suponer que tenemos un hábito de descanso horrible.

Trasnochamos hasta las 4AM y no despertamos hasta después del mediodía. Levantarse tan tarde nos hace sentir como fracasados. Y además, sabemos lo bien que sienta tener toda la mañana para nosotros después de 7-8 horas de sueño.

Pero tenemos un problema: simplemente no estamos cableados para madrugar. Nuestro cuerpo rinde mejor por la noche. Somos nocturnos.

¿Estamos dispuestos a renunciar a eso? Sí, si no fuéramos también extremadamente introvertidos. Necesitamos tiempo en soledad, y las 4AM es el único momento en el que toda la familia duerme.

¿Y si pudiéramos saltar al hipoespacio? ¿Cómo se vería?

Tenemos muchos obstáculos en esa situación. Aparentemente irresolubles. Pero vamos a hacer como la ciencia-ficción con la teoría de la relatividad.

¿Cuáles son esos obstáculos?

  • Somos nocturnos e introvertidos; necesitamos la noche y la soledad
  • Trasnochar hasta las 4AM es placentero, pero despertarse tarde es desmoralizador
  • En casa todo el mundo se levanta temprano; así que madrugar no es una opción

Ahora saltemos al hipoespacio

No hay necesidad de motores de curvatura. Solo necesitamos hacer preguntas.

Entonces, nuestro objetivo es este: cambiar mis hábitos de sueño y levantarme más temprano.

Pregunta 1:

¿Y si ese “gran obstáculo” no estuviera ahí? Si fuera eliminado, ¿qué harías para alcanzar tu objetivo?

Bueno, si no fuera nocturno como soy, entonces no necesitaría quedarme despierto hasta tarde. ¿Sabes qué? A lo mejor no es que funcione mejor hacia el final del día, sino que simplemente me gusta el ambiente de la noche…

Pregunta 2:

Supón que tuviste éxito hace un tiempo sorteando esos obstáculos, y ahora estás recordando los hechos. ¿Qué fue lo que funcionó? ¿Cómo sucedió?

Mhmm, las estrategias decisivas sin duda fueron:

  • Salir a correr por el día
  • Ser más asertivo con mi familia

Saliendo a correr por el día conseguía separar mi necesidad de soledad y mi naturaleza nocturna. Disfruto de un rato para mí solo durante el día, y además es bueno para mi salud.

Ser asertivo con mi familia fue clave para cambiar mis hábitos de sueño. Levantarme temprano parecía imposible porque sabía que iba a tener que interactuar con gente, pero les hice saber que necesitaba ese tiempo de la mañana para mí solo.

Hay veces que me interrumpen y me molestan, pero no me afecta tanto gracias a mis sesiones de running diurnas.

Pregunta 3:

Supón que lo has intentado varias veces y has fracasado en cada intento. Si este fuera tu siguiente intento, ¿cuál sería la mejor forma de anticiparte a los obstáculos?

  • Leer y aprender más sobre hábitos de sueño, y averiguar qué significa realmente ser “nocturno”.
  • Informar a mi familia de mis necesidades para ser productivo, y asegurarme de que lo entienden y apoyan.
  • No intentar cambiar mis hábitos de sueño de golpe, sino crear un plan e ir poco a poco.

Hay varias razones por las que “saltarse las normas” no solo es emocionante, sino útil

No existen los marcianos de H. G. Wells en su novela “La Guerra de los Mundos”, ni tampoco sus naves interplanetarias. Pero sí que inspiraron al científico Robert Goddard, que terminó inventando el cohete de combustible líquido.

El hipoespacio no es un lugar donde las fantasías se hacen realidad. Es una herramienta que nos permite salir del espacio de nuestras limitaciones, y así considerar realmente qué es posible.

Si al final encontramos una forma de viajar a través de las estrellas, será porque primero contemplamos la idea en nuestra imaginación, en la ciencia ficción. Más allá de los límites de la realidad.

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