Por qué deberías hacer menos listas de tareas (y más listas de fracasos)

Tofail-list

«Despiértate a las 5 de la mañana…»

«…por que así no hay nadie despierto para molestarte», dicen. «Así puedes concentrarte en tus prioridades». Además, te da tiempo a meditar un poco, prepararte un café tranquilo…

Después, escribe tu lista de tareas y prioridades del día.

Por último, pon una pared gigante como la muralla china entre esas metas y tú.

Eso es lo que muchas listas de tareas hacen por nosotros

Las listas de tareas se centran en el obstáculo, en lo que queda por hacer. Es una pila de una docena o más de problemas que te echas en el pecho antes de terminarte el café.

Ya empiezas el día atrasado, con tus planes por delante.

Al fin y al cabo se trata de nuestras prioridades, ¿no tendríamos que abordarlas entusiasmados?

No me malinterpretes: las listas de tareas nos dan un sentido de dirección y nos enfocan en las prioridades diarias.

Pero de vez en cuando se cuela en esas listas una intención sutil: la intención de que esos problemas es lo último que querríamos resolver ahora mismo. Son como un cartel publicitario gigante que dice: «Esto es lo que tienes que aplazar cuando no estés de humor».

Hay que equilibrar la prioridad que nos dan las listas de tareas con el espíritu correcto

Y a ese cambio de espíritu yo lo llamo «listas de fracasos».

También es una lista. También nos da dirección. También le da un propósito a cada día. Salvo que no enfocamos cada tarea como un elefante mórbido que tenemos que mover con una cuerda atada a nuestro cuello.

¿Cuáles son las consecuencias de no conseguirlo?

Eso es lo que pones en la lista: Las consecuencias del fracaso.

Veamos un ejemplo:

¿Cuáles son las consecuencias de no escribir cada día?

  • Me falta impulso al escribir y tengo mucha resistencia
  • Me es difícil redactar con elocuencia y gasto mucho tiempo editando
  • Las deadlines se juntan y luego tengo que escribir agobiado (y eso se nota)
  • No tendré contenido para mis proyectos, y no podré sacarlos adelante
  • Si no saco esos proyectos adelante, adiós al estilo de vida que quiero tener

Pero, ¿de qué forma es este tipo de lista más efectiva que una lista de tareas común y corriente?

El profesor Kanheman tira una moneda y pregunta, ¿cara o cruz?

Digamos que te ofrece lo siguiente: si sale cruz, pierdes 10 euros.

La pregunta es, ¿cuánto tendrías que ganar (si sale cara) para aceptar la apuesta?

En general, según Kanheman, la mayoría estaríamos dispuestos a apostar entre 20 y 30 euros. Es decir, para aceptar el riesgo de perder, tenemos que tener un premio el doble o incluso el triple de grande.

Y eso es porque nos gusta perder más de lo que nos gusta ganar

Las listas de tareas se centran en las ganancias. Haz esto, haz lo otro, no te olvides de aquello a las 3:00PM… Y solo consiguen que tengamos extrema resistencia a ellas.

En cambio, las listas de fracasos se centran en lo que podrías perder. ¡Cosas que podrías no tener siquiera! Pero aun así, un posible fracaso logra activar nuestra motivación con más intensidad que una posible recompensa.

¿Significa eso que tenemos que dejar de hacer listas de tareas?

Eh, una llave inglesa se diseñó para ser efectiva en determinados desempeños. No es culpa de la herramienta que alguien la use para aplastar escarabajos en un parque.

Las herramientas—listas de tareas, listas de fracasos, o llaves inglesas—, todas se desenvuelven bien en el entorno para el que fueron diseñadas. Se trata de que tú aprendas a usarlas de la forma adecuada, en el momento adecuado.

Utiliza las listas de tareas para clarificar prioridades y enfocar el día. Utiliza las listas de fracasos para empujarte a la acción y activar tu motivación.

Así que, resumiendo…

  1. Elige una meta (con la que tengas dificultades).
  2. Escribe una lista con las peores consecuencias de no alcanzarla.
  3. Traza un plan para evitar el desastre.
  4. Revisa esa lista de fracasos cada día.

Puede que siga habiendo un muro gigante de resistencia entre tú y tus tareas diarias. No hay garantías de que ese muro desaparezca nunca. Pero una buena lista de fracasos hace que no te importe tanto tu miedo a las alturas.

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on email
Share on whatsapp

Deja un comentario