¿Tiene la ‘esperanza’ un papel real a la hora de motivarnos? (¿o es un mecanismo de autoengaño?)

raton

Sin esperanza, un ratón de laboratorio aguanta 15 minutos nadando en un cubo de agua antes de agotarse, rendirse, y ahogarse.

Pero la verdadera extenuación de estos ratones sucede mucho más allá de la marca de 15 minutos. Podrían aguantar hasta 60 horas seguidas nadando.

¿Qué es lo que hace que los ratones aguanten 240 veces más que en su primer intento?

La esperanza.

Pero, ¿qué tiene la esperanza que nos motiva tanto?

La esperanza es la energía que emerge cuando la meta está a la distancia de los ojos. Cuando tenemos la clara visión de un resultado. Es lo que motiva a un corredor de atletismo a apretar el ritmo más que nunca durante el último tramo. Aun cargando con el cansancio de toda la carrera.

La visión de un resultado específico crea esperanza, y la esperanza crea energía. Porque, con un futuro definido, sabemos en qué (y cómo) tenemos que invertir todas nuestras fuerzas.

El doctor Curt Paul Richter le dio esperanza a esos ratones

Los ratones nadaban hasta el supuesto agotamiento por su supervivencia, y al parecer no podían aguantar más de 15 minutos.

Pero después de esos 15 minutos, Richter los rescató del agua, los secó, los calentó.

Los ratones experimentaron qué se sentía al ser salvados.

Inmediatamente, Richter los echó al agua de nuevo

Pero ahora los ratones tenían una visión específica y muy clara: ser salvados, y estar secos y calentitos de nuevo.

Solo esa pequeña chispa de esperanza los empujó durante 60 horas más de nado sin interrupciones, aun cargando con el cansancio del primer intento.

La esperanza se activa cuando la meta es específica

Apretamos en la última serie de sentadillas, en el último tramo de un proyecto importante, en los últimos 20 metros de carrera. Apretamos porque el destino es específico; podemos verlo, casi palparlo.

Esa es la clase de esperanza que catapulta tu rendimiento 240 veces. El cansancio es secundario. La incomodidad es secundaria. Lo único que importa es la meta.

Pero también se puede caer en la “falsa esperanza”

La esperanza también puede usarse como mecanismo de autoengaño. Para dar una falsa sensación de seguridad sobre una meta que no es específica, o una visión que no está clara. Como salir a la calle con nubes negras y pensar «Espero que no llueva».

Cuando la meta no es específica, no puedes controlar el resultado—menos aun predecir si estás cerca de conseguirlo.

Eso no es esperanza, sino falsa esperanza. Y no, no quieres caer en esa trampa. Tu esperanza puede darte 240 veces más energía, pero tienes que pensar en algo específico.

Así que sí, la esperanza es una fuerza a tener en cuenta

Pero siempre que esté orientada a metas específicas, y no a fantasías irreales. (Aunque no es obligatorio que tu vida esté en juego como la de los ratones).

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