El conflicto interior que todos tenemos (incluido tú)

La primera y la más grande victoria es conquistarse a uno mismo

Platón

 

Hay una lucha terrible en tu interior.

Dos lobos libran una batalla. Uno representa la ira, la envidia, la arrogancia, la culpa, el egocentrismo…

El otro lobo representa su antítesis: alegría, paz interior, benevolencia, empatía, serenidad, compasión, amor, esperanza…

¿Quién crees que ganará?

¿En serio no lo sabes?

Es sencillo, querido lector. Ganará aquel al que alimentes.

 

Tu mente cambia constantemente (para mejor o para peor)

El cuento de los lobos es una antigua leyenda Cherokee, que se usaba para hacer entender a los más jóvenes las diferencias básicas entre lo que está bien y lo que está mal.

Básicamente, les estaban diciendo que te conviertes en lo que piensas.

Si las personas fueran conscientes de hasta qué punto sus cerebros cambian, transforman, adaptan y generan a partir de lo que hacemos en el día a día, serían mucho más cuidadosos con lo que hacen.

Y esto es porque tu cerebro no se rige por lo que está bien o mal, sino por lo que cree que le brindará más posibilidades de sobrevivir.

Por eso mismo, si no hacemos más que pensar de manera negativa —alimentando al lobo malvado— tu cerebro lo interpretará como la forma correcta de conducta, y terminará siendo más propenso a esa forma de pensamiento.

Grosso modo, podemos decir que los pensamientos positivos atraen más pensamientos positivos, y viceversa.

 

Pero cuidado… Tenemos una fuerte tendencia a lo negativo

Es lógico pensar que, evolutivamente, tenemos una mayor tendencia a lo negativo que a lo positivo. Hace 10.000 años era de vital importancia que uno supiera recordar vívidamente las amenazas. Eso nos mantenía con vida.

Por eso los estímulos negativos generan reacciones más fuertes en nuestros cerebros que los positivos.

En 2001, Roy Baumeister hizo un estudio que así lo demuestra.

Es un hecho. Nuestras mentes juegan en nuestra contra con mucha facilidad.

Y todo esto, para el colmo de los colmos, se potencia con el estilo de vida que llevamos hoy en día.

Con miles de pequeños estresores en casi cada aspecto de nuestras vidas, vamos acumulando vivencias negativas poco a poco, casi imperceptiblemente, hasta que un buen día colapsamos y ni siquiera sabemos por qué.

Nuestro lobo bueno tiene hambre.

 

Cuida tu entorno

Dime con quién andas, y te diré quién eres.

Los refranes son refranes por algo. Tu entorno, tanto social como físico, ejercen un gran poder sobre ti.

Por eso, no te extrañes si notas que tienes un poco de tus amigos en ti, o de las personas más cercanas; incluso de tus ídolos, ya que te expones a ellos muy a menudo.

De hecho, uno no tiene un carácter similar al de sus padres por mera genética, sino que adoptamos esos comportamientos a base de imitarlos cuando somos pequeños. Nuestro entorno nos define desde que nacemos.

De tal palo tal astilla, ¿eh?

 

Modifica tus alrededores, ahora que puedes

Está bien… cuando somos unos simples niños no tenemos poder para cuidar lo que nos rodea, y por tanto no podemos elegir por qué cosas somos influenciados.

Pero si estás leyendo este blog, supongo que ya tendrás una edad mínima para realizar ciertos cambios, ¿No?

Cada cosa a la que te expones de forma continuada, es una semilla que germinará con el tiempo.

Esto quiere decir, que con ello estarás alimentando a uno de los dos lobos. ¿Qué tipo de semillas quieres que florezcan en tu interior?

 

Sé consciente de tus actos. Estos también te transforman

Un estudio de la Duke University hecho en 2006 determinó que alrededor del 45% de nuestras acciones diarias están basadas en hábitos.

Esto significa que las hacemos casi de manera automática. Y hasta cierto punto es bueno; nos ahorra cantidad de energía.

Porque cosas tan sencillas como cepillarse los dientes o ducharse pierden el misterio una vez cogemos práctica haciéndolas. Así que las hacemos sin pensarlo, casi a la misma hora de cada día, y no supone ningún drama.

¿De lujo, no?

¿Pero qué pasa si sueles desayunar en una cafetería cerca de tu trabajo y cada día te compras un donut?

Nuestro sistema de hábitos es un arma de doble filo. Todos lo hemos sufrido. Para cuando te das cuenta, tienes esos malos hábitos tan arraigados que empiezas a pensar en ti como un caso sin esperanza.

Se consciente de tus actos. También habrás notado que los llamados malos hábitos se adhieren mucho más fácilmente, así que el truco es no darles ni una sola oportunidad.

Si te sorprendes a ti mismo comprando un donut en una cafetería, tómate un segundo y hazte ciertas preguntas:

¿Es esta una ocasión única, o voy a frecuentar este sitio?
¿Realmente es necesario comprarlo, o tengo alternativas?
¿Hay algún riesgo de que esto se convierta en un mal hábito?

A menudo, tú y tu sentido común saben qué hacer. Hazte caso a ti mismo. No es que tenga nada en contra de los donuts; no te harán daño si no abusas. Pero si compras uno, que sea con conciencia.

La misma filosofía se aplica para cualquier situación que te imagines que pueda acabar en el nacimiento de un mal hábito. No vayas a la deriva con esto, es importante que te domines a ti mismo. Recuerda que, de no ser así, estarás perdiendo el control de casi el 50% de tus comportamientos diarios.

¿Por qué comes lo que comes?
¿Por qué compras lo que compras?
¿Por qué haces lo que haces?

Ya que el primer paso para todo cambio es ser consciente de ello, puedes empezar por anotar aquello que notes.

Podrías darte cuenta de que chequeas demasiado las redes sociales o el correo electrónico. Que comes a todas horas. O que pierdes demasiado tiempo frente al televisor.

Analiza tu situación y ve aplicando cambios poco a poco.

 

Haz que tu mente trabaje para ti, no al revés

Recuerda que con casi cada acción que tomas, estás alimentando a uno de los dos lobos de tu interior. Y lo más común hoy en día es que nuestro lobo malvado tome el control la mayor parte del tiempo.

¡Pero no desesperes! Como con casi todo, tenemos la solución a nuestro alcance. No te voy a decir que es fácil; es más, puede ser realmente complicado vencer todas tus tendencias negativas si llevas años practicándolas.

¿Pero qué sentido tiene vivir sin tener tan siquiera el control sobre nosotros mismos? Al principio puede parecer imposible, pero a medida que domestiques tu propio comportamiento, se irá haciendo cada vez más fácil.

Ten en cuenta lo que hablábamos antes: los pensamientos positivos atraen a otros pensamientos positivos. No te desanimes al principio, pues es la fase más complicada de todas. Concéntrate en acumular momentum a través de la constancia.

Para cuando te des cuenta, te verás a ti mismo, al mundo y a lo que te rodea con otros ojos.

Solo tú decides qué lobo saldrá victorioso.

Deja un comentario