Diario de gratitud: cómo descubrir tu felicidad escondida

Cuando bebas agua, recuerda la fuente

Proverbio chino

 

Damos tantas cosas por sentadas… Como si siempre hubieran estado ahí, y siempre lo estarán.

Nunca sabes lo que tienes hasta que lo pierdes.

¿Por qué ha tenido que ser así? ¿Por qué no podemos tener la presencia necesaria para apreciar lo que tenemos ahora?

La respuesta es porque no prestamos atención. Del mismo modo que si se desatiende un jardín, termina por morirse.

Por eso me aseguro de regar con mi atención todo lo que aprecio con frecuencia. Desde lo más mundano a lo más trascendente. Todo forma parte de mí.

La importancia de la gratitud como factor de bienestar ha ido ganando autoridad en la comunidad científica, hasta el punto de que han empezado a cobrar importancia ciertas prácticas concretas.

Una de ellas es el diario de gratitud. Su misión es bastante evidente: se trata de escribir en un diario aquellas cosas por las que no sentimos agradecidos. Hoy te enseño cómo hacer el tuyo propio y cómo puedes aprovecharte de esta práctica.

 

Cómo hacer tu propio diario de gratitud

Escribir las cosas sobre papel es algo mágico. Es igual que cuando creemos que sabemos algo hasta que tenemos que explicárselo a otra persona: nos obliga a pensar, a estar atentos, a buscar adecuadamente las palabras. Terminamos comprendiéndolo mucho mejor después de haberlo hecho.

Por eso se dice que uno aprende mucho más si es a través de enseñar a otras personas.

Lo mismo ocurre cuando escribimos nuestros pensamientos. Creemos que sabemos cuáles son, hasta que toca llevarlos al papel. Poner los pensamientos en palabras nos hace mucho más conscientes de ellos.

 

diario-de-gratitud

 

El procedimiento es sencillo:

  • Escribe aquellas cosas por las que te sientes agradecido. Pueden ser cosas que te hayan sucedido ese mismo día o no (dependiendo de la frecuencia con la que escribas).
  • Ten el diario siempre a mano, junto a la mesita de noche por ejemplo, para acordarte de escribir en él.
  • Comprométete y tómatelo en serio. La acción de escribir por sí sola no es suficiente, debe ir acompañada de la intención consciente de querer ser más bondadoso, empático y feliz.

Como en todo, hay ciertos matices que debes tener en cuenta. Te los explico todos más abajo:

 

No escatimes en los detalles

Cuando se trate de un diario de gratitud, no te reserves nada; escribe con propósito. Arrojar ahí tres o cuatro frases con prisa y mala letra no va a hacer nada por ti.

Piensa lo que escribes —mejor, siente lo que escribes—. Recuerda que esto no es una obligación: el diario de gratitud debería ser un momento de introspección y desconexión, tal como lo es la meditación.

Por lo general, se suelen escribir entre 3 y 5 cosas diferentes, pero puedes reducir ese número si, por ejemplo, quieres dedicarle mucho espacio a una en concreto. Como digo, entrar en profundidad con 1 única cosa es mucho mejor que escribir 3 diferentes de forma superficial.

 

Escribe regularmente

Por lo general, se suele decir que en un diario de gratitud tenemos que escribir cada noche, haciendo memoria de las cosas buenas que nos han sucedido ese día. Yo mismo suelo hacerlo de esta manera.

Pero algunos estudios sugieren que la excesiva regularidad podría restar efectividad al diario de gratitud. El motivo es que acabamos viéndolo como una obligación, una tarea doméstica más.

No dejes que esto te suceda. Si te sientes obligado a escribir en el diario, lo estás haciendo mal. Ese mismo estudio al que enlazo arriba sugiere que escribiendo 1 vez por semana sacamos todo el partido de un diario de gratitud.

No obstante, esto no quiere decir que siempre sea así. Hay muchas personas que encuentran muy enriquecedor hacerlo diariamente; además, el no estar “limitado” a escribir un sólo día te obliga a profundizar más y a ser más consciente de los sucesos a tu alrededor.

Escribas diaria o semanalmente, no olvides hacerlo con detalle y con un propósito claro, como hablábamos antes. Esto es esencial.

 

Sé imaginativo

A veces, lo que nos produce mayor sensación de bienestar o felicidad no está tan a la vista. No te lances a escribir lo primero y más obvio que se te ocurra, indaga un poco en tu interior.

Ha habido días en los que le he dedicado unas líneas al té verde. Quizá demasiado obvio para algunos, y sin duda algo que suele darse por sentado, pero en ese momento quise agradecer el poder disfrutar de una taza cada mañana.

Es importante aprender a apreciar los pequeños detalles, a detenernos y tomar un respiro. Esos momentos son nuestra vida.

No trates de escribir siempre sobre grandes acontecimientos en tu diario, porque no todos los días ocurren; y cuando te falten, no sabrás qué escribir. Te sentirás miserable.

La vida es mucho más que grandes anécdotas y buenos recuerdos. Del mismo modo, no todo lo que escribas tiene que ser alegre. Puedes agradecer épocas o momentos duros porque te hicieron más fuerte y más sabio. No olvides que todo forma parte de ti de una forma u otra.

Conclusión

En cierto modo, un diario de gratitud es, en cierto modo, una forma de meditación. Nos centramos en el lado positivo de las cosas y meditamos sobre ellas. Estamos llevando la introspección a otra área de nuestras vidas.

Este diario no sólo te hace más consciente de tus pensamientos y sentimientos, sino que también te puede servir para esos momentos en los que no sientas del todo animado. Siempre puedes abrirlo y visitar entradas antiguas para recordarte que, a pesar de las circunstancias, sigues siendo afortunado.

Así que ya sabes: coje una libreta cualquiera, algo para escribir y empieza hoy mismo. La capacidad para ser felices está dentro de nosotros. ¡Lo único que tenemos que hacer es sacarla fuera!

4 comentarios en “Diario de gratitud: cómo descubrir tu felicidad escondida”

Deja un comentario