Alimentación consciente: 5 pasos para mejorar tus hábitos alimenticios

Cuando estés caminando, camina. Cuando estés comiendo, come.

Proverbio zen

 

Mientras que el sector de la pérdida de peso ha crecido hasta ser una industria multi-billonaria, la tasa de obesidad se ha incrementado hasta el punto de referirse a ella como epidemia.

¿Qué irónico, no?

Yo sé cual es la razón: todos los esfuerzos para solucionar el problema se han enfocado en el síntoma, no en la enfermedad.

Por eso las dietas, píldoras o aparatos de fitness no funcionan.

El problema no está en el cuerpo, sino en la mente. La falta de conciencia es la enfermedad.

Hoy te enseñaré cómo la meditación puede ayudarte a cambiar tu relación con la comida.

 

¿Qué es la alimentación consciente?

La alimentación consciente no es ninguna dieta, pero sí que tiene un impacto sumamente positivo en tu salud. Te da un entendimiento profundo de tus hábitos alimenticios y te ayuda a tomar consciencia no sólo de lo que comes, sino de cómo lo haces.

Podríamos decir que la alimentación consciente es meditación aplicada a la comida.

Hoy en día somos bombardeados a todas horas con publicidad de comida basura y falsos mitos de alimentación. Esto termina por entrar en nuestras mentes por la fuerza, lo que provoca desequilibrios en nuestra alimentación y, por tanto, en nuestra salud.

La alimentación consciente te ayuda a reconectar con tus necesidades reales, a escuchar a tu cuerpo y devolver el factor natural. No sólo para que mejores tu salud, también tu relación con la comida.

 

Por qué necesitamos meditar mientras comemos

Piensa de nuevo en lo de la publicidad. No tienes ni idea de la cantidad de veces que llegan este tipo de mensajes a tus ojos y oídos. Y todos ellos terminan creando sesgos cognitivos; en otras palabras, condicionan tu comportamiento, y te llevan a tomar decisiones incorrectas.

Puede que durante toda tu vida hayas dado por hecho que la leche es saludable, o los cereales son la mejor opción para el desayuno… Bueno, este no es ningún artículo sobre nutrición y dietas, pero ese comportamiento pasivo te está impidiendo tomar el control de tus acciones.

La mayoría de las personas se pasan la vida en piloto automático, pensando en pasado y futuro. En ese estado es muy fácil caer en malos hábitos, y estos terminan por dañar tu cuerpo y tu psique.

Necesitamos devolver a la comida la atención que se merece. La alimentación consciente nos brinda el nivel de conciencia necesario para notar nuestros malos hábitos, antojos, etc… y tomar acción.

De esta manera convertimos la alimentación en un proceso espiritual en sí, en meditación. Cuando nos hacemos más conscientes, no sólo mejoramos la salud de nuestro cuerpo, sino también de nuestra mente.

 

meditar-mientras-comemos

 

Ejercicio de alimentación consciente en 5 pasos

Puedes empezar con esta guía básica que he preparado para ti. No es nada complicado, y los beneficios son inconmensurables. ¿Te animas?

 

1. Reserva el tiempo

Asegúrate de que proteges bien el tiempo que durará tu comida (puedes programar una alarma o un temporizador para asegurarte) y durante ese horario dedícate plenamente a este ejercicio, tal como si fueras a meditar.

Si sueles comer en compañía, puedes animar al resto de personas que hagan la sesión de alimentación consciente contigo.

Si te miran raro o no les convences, es mejor que hagas tus primeras sesiones en solitario. Recuerda que la alimentación consciente es más un ejercicio de atención plena que una comida.

 

2. Céntrate sólo en la comida

A nadie se le ocurriría que puede ver la televisión durante su sesión de meditación, ¿Verdad?

Trata a este ejercicio como una sesión meditativa más. Suprime todas las posibles distracciones, deja tu móvil en otra habitación, apaga todo aparato que emita el más mínimo ruido… súmete en el silencio. Recuerda el proverbio zen: Cuando comas, come.

No hagas dos cosas a la vez. La alimentación es demasiado compleja como para que ocupe un segundo plano en tu atención. Debes poner todo tu ser en la comida.

Durante este silencio sería más apropiado pensar sobre el origen de tu comida: dónde se produjo, por cuántos procesos pasó hasta que terminó en tu mesa, etc…

 

3. Utiliza todos tus sentidos

La comida es más que una simple combinación entre sabores y nutrientes. También hay aroma, textura, colores… si comemos en piloto automático, dejamos de notar todos estos detalles.

Deléitate con cada bocado. Nota su olor cuando lo tengas frente a ti; su sabor y textura mientras lo masticas; cómo aparece la sensación de tragar… sé consciente de todos los detalles.

 

4. Porciones modestas, bocados pequeños

No por una cuestión de comer menos, sino de comer lo necesario.

“Hara hachi bu”

“La barriga al 80%”, un viejo dicho japonés. Escucha a tu cuerpo, no pierdas la atención en él durante la comida. Los bocados pequeños te permiten poner mejor atención en los detalles que esconden, favoreciendo la meditación.

Ya te servirás más si resulta que te quedas con hambre 🙂

 

5. Come despacio

Las hormonas que se encargan de decirte que estás lleno no son tan rápidas como tú pidiendo repetir.

Tienes que darles tiempo para actuar, y una de las formas más efectivas para hacerlo es, cómo no, comiendo más despacio.

Además, comer despacio no sólo complementa y mejora la experiencia de la alimentación consciente, sino que te ayuda a escuchar mejor a tu cuerpo y a determinar con mejor precisión cuándo estás realmente satisfecho.

Por increíble que parezca, cometemos muchos errores interpretando los mensajes de nuestro organismo. Podemos confundir el hambre con la sed, el aburrimiento, la ansiedad… Y ni siquiera nos damos cuenta.

Detente y presta atención. Esa es la clave.

 

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Conclusión

La alimentación consciente pone el foco de atención directamente en la raíz del problema. Tu mente es la única responsable de que tengas tus sentidos culinarios atrofiados:

  • Te dice que no tienes tiempo
  • Que comer es perfecto para eliminar el aburrimiento
  • O que atiborrarte a comida basura no es tan malo como lo pintan.

Es ella la que pone todas las barreras que impiden que te comuniques de forma efectiva con la comida, que te sientas agradecido por ella y sobre todo, qué sepas lo que comes y por qué.

Ataca la enfermedad. De esta forma, los síntomas desaparecerán por sí solos, sin necesidad de prestarles atención.

Un último consejo: lleva la atención a todo lo relacionado con la comida, no solamente cuando comes. Puedes detenerte y hacerte estas preguntas:

  • ¿Realmente tengo hambre ahora mismo?

Ten cuidado. Solemos confundir el hambre con un montón de otras cosas. Antes de comer, pregúntate a ti mismo si REALMENTE es comida lo que el cuerpo te está pidiendo.

  • ¿Como para nutrirme o porque estoy deprimido/nervioso/etc…?

¡No caigas en la trampa! Creemos que la comida nos ayuda a evadirnos de los problemas, que nos distrae mientras nos deleitamos con el placer de los sabores. Pero todo tiene un precio, no uses la comida para distraer tu mente de preocupaciones y problemas, porque tu cuerpo acabará pagando el precio.

Eso es todo por hoy. No olvides que la comida es una necesidad, no un deseo. Las necesidades hay que saciarlas, pero los deseos no tienen fin y terminan destruyéndote.

No comas cuando tengas deseo de comer, sino cuando lo necesites. ¡Bon appétit!

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