4 actitudes que demuestran que eres una persona mentalmente fuerte

La fortaleza no viene de la capacidad física, sino de una voluntad indomable

Mahatma Gandhi

 

La gente mentalmente fuerte comparte una serie de cualidades. Esto no es casualidad, a menudo se caracterizan por saber gestionar mejor los pensamientos y las emociones, además de tener actitudes constructivas, en lugar de destructivas.

Las buenas noticias son que la fortaleza mental no es un don nato, sino que se puede desarrollar. De hecho, se debería, porque carecer de estas cualidades a menudo suele ser una desventaja que podría convertirse en un serio obstáculo entre tú y tus metas.

Estas 4 actitudes son naturales en alguien mentalmente fuerte. Si careces de ellas, no te desanimes. Como digo, nadie a nacido sabiendo. Además, leer sobre ellas puede hacerte plenamente consciente de tus puntos débiles y ayudarte a corregirlos.

 

Controlarse a sí mismos en lugar de a su entorno

Para toda desgracia que suframos hay dos reacciones posibles: la autocompasión o la superación. Si todo suceso puede verse desde una perspectiva constructiva es que, por tanto, nosotros tenemos el poder.

Si somos capaces de cambiar una experiencia destructiva en una oportunidad de crecimiento, lo lógico es desarrollar esa habilidad, en lugar de intentar escapar de los obstáculos de la vida.

Hay algo importante que tenemos que comprender: ni el mundo ni nadie nos debe nada. Esa pequeña voz que nos exige justicia para cada cosa que hacemos no nos hace ningún favor. Puedes esforzarte al máximo y aun así fracasar.

Pero no aceptar esta idea hace que queramos controlar lo que ocurre a nuestro alrededor. Queremos tenerlo todo bajo control. La incertidumbre nos provoca miedo e inseguridad.

Centrarte más en ti mismo te ayuda a gestionar mejor ese tipo de emociones negativas y a no dejarte llevar por ellas. Una persona mentalmente fuerte se adapta a las circunstancias en vez de intentar cambiarlas.

Se suele decir que la suerte favorece a la mente preparada, y esto es verdad; las oportunidades no escasean, lo que pasa es que a menudo no estás preparado para tomar ventaja de todas ellas.

Así que olvídate de tu entorno, de tus circunstancias. Haz algo por ti cada día, por mejorarte. Piensa en ello como una inversión: ese esfuerzo se convertirá un día en la capacidad para localizar una oportunidad y lanzarte sobre ella.

No dar mucha importancia a los pensamientos de otros

No puedes complacer a todo el mundo. De hecho, se dice que la clave del fracaso es crear algo con el propósito de intentarlo.

Lo mismo pasa con las relaciones sociales, y esto significa que siempre habrá gente que lanzará su odio contra ti.

Está bien escuchar; es un movimiento inteligente. Siempre se aprende algo de las perspectivas de los demás. El problema es cuando empieza a importarnos demasiado. Cuando ya no vemos la diferencia entre una crítica con fundamento y una mera opinión maliciosa.

Poner por encima las voces del resto y no comprender la diferencia entre lo que tenemos que escuchar y lo que no, termina por hacernos manipulables.

Una mente vulnerable hará todo lo posible por no recibir odio; por que no la salpiquen con críticas y juicios. Así que se transformará en una mente complaciente. Hasta el punto de que complacer a los demás será más importante que la opinión o el objetivo de uno mismo.

Pero cuidado, identificarse con los pensamientos de los demás también son peligrosos en el otro sentido, cuando las opiniones son de adulación y admiración. Porque en ese momento emergerá nuestro ego listo y dispuesto para alimentarse.

El ego es nuestro principal enemigo. Él es el que intenta convencernos de que merecemos algo por nuestro esfuerzo, que somos más y mejor que el resto, que somos especiales. También es el que inventa esa narrativa interna que nos contamos, donde exageramos las dificultades y enaltecemos los triunfos.

Una epopeya heróica de nuestra vida.

Aquellos infortunados que no tengan la capacidad de desatarse de sus pensamientos, del pasado, el futuro y de sus mentes, son los que corren más peligro. Una persona meditativa se prepara para estos peligros.

No hay forma de aprender o mejorar en algo si creemos que ya lo sabemos todo.

En la meditación, esto se conoce como mente de principiante. Mantente siempre como un eterno aprendiz y no dejes que el ego te atrape en sus fantasías.

 

Aceptar el miedo y no dejarse influir por él

Desde un punto de vista evolutivo, el miedo nos ha salvado la vida. Era nuestra respuesta natural al peligro.

Corre. Huye. Escóndete.

Es irónico que esas cualidades que hicieron que llegáramos hasta aquí ahora se tornen contra nosotros.

Entiende esto: no es natural superar el miedo. ¿Por qué rayos iba a serlo? El que era capaz de superar el miedo no solía durar mucho vivo.

En su lugar, estamos diseñados para mantenernos en lo que ahora llamamos zona de confort, una zona donde sabemos que estamos fuera de peligro. Donde no hay miedo.

Pero ojo, la zona de confort no es necesariamente algo cómodo o confortable. Basta con que sea familiar para nosotros, incluso si es destructivo.

Por eso la gente no empieza una dieta, se mete siempre en relaciones sentimentales conflictivas o no deja ese empleo que detesta. Porque, aunque desde luego no es lo mejor, al menos es algo conocido.

Lo gracioso es que algunos se vuelven tan buenos protegiendo su zona de confort, que tienen un extenso repertorio de excusas para todo aquel que intente amenazarla.

Todos tememos a lo desconocido, a los errores. Recuerda que es la respuesta natural. Pero el mundo ya no es como era hace 2.000 años. No vamos a morir por equivocarnos; lo peor que puede pasarnos es que aprendamos algo en el proceso (salvo que tu error ocurra mientras haces escalada libre o algún tipo de actividad extrema, pero tú entiendes lo que digo).

¿Sabes quién es Michael Jordan verdad? Él dijo lo siguiente:

“A lo largo de mi carrera, he fallado más de 9.000 tiros. He perdido casi 300 partidos. En 26 ocasiones, confiaron en mí para lanzar el tiro de la victoria, y fallé. He fallado una, y otra, y otra vez en mi vida.

Y por eso acabé triunfando.”

Si eres lo suficientemente fuerte mentalmente, entenderás que los errores son parte del progreso, y sólo a través de ellos puedes tener la aspiración a mejorar.

Todo a lo que aspiras está al otro lado del miedo. El mundo es tuyo si aprendes a vencerlo.

 

No buscar resultados inmediatos

A pesar de que vivimos en la era de lo inmediato y del placer sin demora, nunca hemos sido menos conscientes del presente como ahora.

Buscamos todo para ya, pero nunca estamos ahí. Para cuando nos llega, nuestra vista ya se está enfocando en lo siguiente. De ahí que muchos abandonen lo que sea que se propongan cuando pierden la motivación, apenas días o semanas después. Porque la espera nos parece eterna.

Seamos claros, si no eres capaz de encontrar la paz y la serenidad aquí y ahora, no las vas a encontrar en ninguna parte. No intentes huir desesperadamente del presente para llegar lo más rápido posible a un futuro que nunca llega —porque tu vista siempre estará clavada en el horizonte—.

Es cierto que puede ser duro. Abandonar las expectativas del futuro es más difícil de lo que parece, pero si sabes estar en paz en el presente, encontrarás que es el camino más rápido a tus metas, aunque no sea inmediato.

Sumérgete en el silencio del presente y acepta que las cosas llegan cuando llegan; no importa tanto el fin como el camino. Si comprendes esto, no te sentirás tan atado a la motivación que tengas, ni a la esperanza de acabar con todo lo más pronto posible.

No buscar resultados inmediatos significa aprender a bajar la vista y a concentrarte en lo que tienes entre las manos. Aquí y ahora. Y en aprender a disfrutar cada paso y cada día. A uno se le termina por hacer corto el viaje, créeme.

 

la-senda-y-no-el-fin

 

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