Acerca de

la senda zen

Qué bien que hayas llegado hasta aquí.

Me llamo Lau. 

Mhmm, veo que no has pasado por alto el piano de la foto. ¡Qué perspicaz!

Te contaré más sobre el piano (es el protagonista de mi historia) pero no forcemos las cosas. Este es un blog de meditación después de todo.

Ya nos iremos conociendo. Pero mientras tanto, primero te diré por qué te debe importar este lugar.

el monstruo que hemos creado

LA VIDA MODERNA.

La adictiva, neurótica y enfermiza vida moderna.

Sin saber muy bien cómo, el mundo está cada vez menos adaptado al ser humano, y al ser humano le es cada vez más difícil seguirle el ritmo al mundo.


Un mes de estímulos sensoriales hace 600 años equivalen a 24 horas de estímulos en la actualidad.

Eso es mucha presión para tu cerebro.

No estamos adaptados a este entorno. Nuestra mente necesita espacios vacíos, a donde pueda acudir para descansar, repararse y conservar la cordura.

el precio que pagamos


2 de cada 3 consultas al médico son por estrés y ansiedad.

Estos desequilibrios nos están pasando factura.

Nuestras mentes están fuera de control. Hoy, más que nunca, es necesario que encontremos una manera de recuperar el equilibrio.

Y por suerte, la hay. De hecho, lleva milenios con nosotros.

meditación

el último bastión

Controla tus emociones

«La primera y la más grande victoria es conquistarse a uno mismo», dijo Platón. Entiende tus emociones primero; contrólalas después, y habrás dado el primer paso hacia esa victoria.

Encuentra tu centro

En la superficie del mar pueden haber olas y tormentas, pero las profundidades siempre están en calma. La meditación te ayudará a encontrar ese centro en tu interior.

Desata tu potencial

Aprende a escuchar (de verdad) a tu cuerpo, y encuentra el equilibrio. Si tus necesidades están cubiertas, serás productivo, creativo y eficaz como nunca antes.

Olvídate del estrés

El daño del estrés no viene por su presencia, sino por nuestra incapacidad para gestionarlo. Nadie nunca nos ha enseñado a controlarnos. Aprende a manejar el estrés y a canalizar su energía.

¿Por qué meditación?

La mente es un mecanismo increíble, pero igualmente caprichoso. Si la dejamos campar a sus anchas se vuelve salvaje e insolente.

La meditación es lo que necesitas para domesticar tu mente y recuperar el control.

Es cierto que en los últimos años se ha popularizado mucho en occidente (especialmente por Jon Kabat-Zinn y su programa MBSR) pero que no te confunda el ruido: está lejos de ser una simple moda.

Hace apenas unas décadas se publicaban en torno a cincuenta estudios científicos al año probando su eficacia. Hoy en día se publican más de quinientos.

No estamos hablando de misticismos. Oriente lleva más de dos milenios conociendo sus beneficios, y ahora la ciencia lo ha reafirmado.

No soy ningún gurú

Si buscas un líder espiritual, este no es tu sitio. El propósito de este blog es que caminemos juntos, por donde sea que nos lleve el camino, y compartir lo que aprendemos.

Admirar o venerar a alguien no te va a llevar a ningún sitio, más bien al contrario. Este camino lo tienes que recorrer tú mismo, así que lo importante es saber qué dirección tomar, no quién te la enseña.

Hablo también desde una perspectiva laica. Las imposiciones que las tradiciones religiosas añaden a la meditación terminan por ser un obstáculo para la práctica; sólo añaden tensión al proceso. El mismo Buda se negaba a que le venerasen, y sabía lo que decía.

Sobre el autor

TODA LA CULPA LA TIENE AQUEL PIANO...

Con cuatro años atentaron contra mi curiosidad cuando me apartaron de un piano color caoba al que apenas estaba conociendo. Por aquel entonces tenía una cabeza extrañamente grande en proporción a mi cuerpo (te cuento esto por un motivo).

Seis años después, se presentó la oportunidad de aprender música, y como resulté siendo un poco cabezota (este era el motivo) terminé estudiando piano.

Durante un período que se extendió por casi una década, floreció mi pasión por el instrumento, pero no mi interés por el neoclasicismo musical. Harto de estudiar obras con más de 200 años, abandoné la música y me metí en la universidad, seducido por las promesas de un futuro próspero y un sueldo generoso.

Había cometido un error tremebundo. Yo era de mente artística, ¿En qué momento pensé que una ingeniería industrial era un plan inteligente? Si esto es la vida, para aquí que yo me bajo.

Aguanté tan poco que no me dio tiempo ni a hacer amigos. Reculé intentando volver a entrar en el conservatorio, pero no me aceptaron (llámalo destino).

Y ahora, ¿Qué?

 

POR ACCIDENTE ME ENCUENTRO A MÍ MISMO...

Me enfrenté a un período de mi vida en el que por primera vez no tenía una meta clara a la que lanzarme de cabeza. Creía que el cerebro me iba a explotar, pero resultó que fue al contrario. La constante necesidad por tener algo que perseguir fue disipándose poco a poco.

Empecé a hacer ejercicio.
Aprendí inglés (hasta defenderme con soltura).
Leía un libro por semana.
Y hasta recuperé el afecto por la música.

Fue en este período cuando empecé a conocerme a mí mismo.

Alejarme del típico ritmo frenético me hizo darme cuenta de lo neurótica que es la sociedad hoy en día. Empecé a pensar que quizá había una forma mejor de vivir la vida.

Exactamente un año después me topé con la meditación de casualidad, y fue como llegar a casa.

 

Y ESTO ES SÓLO EL PRINCIPIO

Tengo que decir que no fue un camino fácil. Me encerré durante 3 o 4 meses (una suerte de «retiro espiritual») en los que me dediqué a la meditación por completo.

Al salir al mundo real me di cuenta de que los monjes a los que solía leer no tienen mucha idea de lo que es el estilo de vida moderno. Tampoco tienen culpa: esas técnicas se desarrollaron hace más de 2.000 años; nadie podía haber previsto la tormenta de desenfreno y agitación que se nos venía encima.

Así que hice lo que tenía que hacer: me embarqué en el noble propósito de descubrir cómo diablos adaptar una técnica milenaria a las necesidades de una mente crecida en los entornos de hoy.

Y aquí estoy, contándote cómo lo hago.

Este blog no es un poste de llegada; es más bien un simple rótulo que indica el camino. La senda hay que recorrerla por uno mismo, pero nadie dijo que no se podía hacerlo acompañado.

He dejado de perseguir sueños y de marcarme destinos. Ahora simplemente sigo el camino y dejo un rastro. Lo único que ocupa mis pensamientos: el siguiente paso.

Empieza ya a tomar el control de tu vida

Icono Opaco Técnicas

Técnicas

Icono opaco Entorno

Entorno

Icono opaco Inspiración

Mente zen

Icono opaco Recursos

Recursos