6 beneficios del mindfulness que mejorarán tu calidad de vida

Nosotros debemos ser el cambio que deseamos ver en el mundo

Gandhi

 

¿Qué beneficios tiene el mindfulness?

¿Por qué no unirse a una secta de iluminación extra-espiritual, en cambio? ¿O adorar a un dios espagueti volador con la esperanza de que él nos guíe?

Lo cierto es que hay muchos caminos hacia el descubrimiento de uno mismo. Los motivos y la motivación también son muy diferentes.

Los hay quienes tienen que tocar fondo para darse cuenta de que necesitan un cambio. Otros, siempre han tenido esa inquietud rondándoles la cabeza y se aventuran a experimentar.

Yo elegí el mindfulness. Y aunque ya he explicado los fundamentos y sus beneficios, la gente a veces no termina de comprender por qué de verdad importa esta práctica.

Estos 6 beneficios del mindfulness de los que hablamos hoy no sólo te harán la senda más fácil, sino que te preparan para escoger el camino correcto.

 

1. Sabrás desconectar

Quizás, la virtud que más se relaciona con la meditación.

Pero por desconectar no me refiero a aislarte, sino todo lo contrario. Significa poner a un lado todos los estímulos del ritmo de vida y detenerte en ese preciso instante, en el presente. También implica desconectar de tus pensamientos.

¿Qué cómo puedes eliminar tus pensamientos, preguntas?

El objetivo aquí no es “eliminar tus pensamientos”. Sólo he dicho “desconectar”. Esto significa que tus pensamientos seguirán ahí. Y es que el problema nunca es el exceso de pensamientos, sino la importancia que les damos.

La meditación no hará que te olvides de tus problemas, pero sí puede hacer que no te ates a ellos. En eso consiste saber desconectar; aunque tengas esos problemas en tu cabeza, te afectarán lo menos posible.

Y eso nos lleva al siguiente beneficio del mindfulness.

2. Ganarás perspectiva

La falta de visión y perspectiva es otro de los grandes problemas a los que tenemos que enfrentarnos. Ahora más que nunca. Vivimos en el mundo de las miles de opciones, de la competencia, del qué hago con mi vida.

Estamos en la época del éxtasis constante. En la búsqueda más inmediata e intensa del placer. Buscamos tanto y en tan poco tiempo, pensando que ésa es la forma de vivir plenamente, y lo único que conseguimos es aturdirnos con tanto estímulo.

La perspectiva no es más que un panorama aumentado de lo que sucede a tu alrededor. Mientras la mayoría de la gente se atasca en lo que tiene frente a su nariz (las emociones, las sensaciones, la percepción de dolor o placer) aquel que puede desprenderse de la situación puede ver con claridad lo que sucede.

 

3. Tendrás más autoconciencia

De entre todos los beneficios del mindfulness, a corto o a largo plazo, este es el más importante.

La meditación no se trata de tener menos estrés, de saber concentrarse mejor, o de bajar los niveles de cortisol en sangre.

El fin último de la meditación, es la conciencia.

Es la conciencia la que te permite dejar de ser un esclavo de tus pensamientos.
Es la conciencia la que te permite comprender a los demás, y por tanto, desarrollar empatía y compasión hacia ellos.
Y es la misma conciencia la que te despertará del profundo sueño en el que estás sumido ahora mismo.

Entiende esto: todos estamos dormidos. Incluso cuando estamos fisiológicamente despiertos, nuestra guardia es nula. Nuestra presencia en el momento presente es inexistente; nuestro comportamiento es automático.

Miras pero no ves, oyes pero no escuchas.

No, no puedes hacer esas cosas porque estás demasiado ocupado soñando, imaginando y escuchando los parloteos de tu mente.

Cada problema que creemos tener es un como sueño. Hay miles de sueños, de diferentes formas y magnitudes, pero el camino para deshacerse de todos es siempre el mismo: ¡Despierta!

La conciencia es la solución. La meditación, el camino.

 

4. Encontrarás tu propósito

Descubrir tu propósito es la consecución inevitable de convertirte en un ser consciente.

Cuando uno empieza a conectar con su interior y a conocerse a uno mismo, no tardará en descubrir qué es lo que realmente le hace sentir realizado.

Tu propósito no es una cuestión de ambición. No me refiero al deseo de poder, dinero o fama. Paradójicamente, tu propósito no tiene nada que ver con tener un objetivo, sino con el proceso en sí.

Todos tenemos esa llama en nuestro interior que nos grita cuál es nuestro camino. Nuestro trabajo es aprender a escucharla, y a olvidarnos de todo lo demás.

Sólo a través del propósito uno puede sentirse pleno y realizado en el presente. Así es como abandonas los arrepentimientos del pasado y las preocupaciones del futuro: lo único que cuenta es este momento.

 

5. Aprenderás a focalizar

Hay algo especial en la meditación, y es que va directa al interior. No circunvala, al contrario que los viajes, en los que uno rara vez se detiene y rara vez está sólo.

La meditación te enfrenta cara a cara contigo mismo. Eres tú y el silencio de tus pensamientos.

Existe un término muy conocido que se llama mente de mono. Es cuando nuestra mente salta de un pensamiento a otro sin parar, al igual que un mono salta entre rama y rama sin detenerse.

Y uno de los objetivos principales de la meditación es atenuar la agitación de nuestra mente.

Pero, ¿Qué pasa cuando vivimos en una sociedad que nos hace auténticos licenciados en el arte de la distracción? Todos se llevan las manos a la cabeza, clamando que en los últimos años se han disparado los casos de TDAH o relacionados, mientras recetan pastillitas a discreción.

¿Pero alguien nos ha enseñado a concentrarnos alguna vez?

El secreto para aprender, literalmente, cualquier cosa, ha sido completamente ignorado. Y el verdadero desastre de todo esto es que nuestra mente siempre se inclinará hacia uno de los lados. Nunca nos quedaremos en el limbo entre saber focalizarno saber focalizar.

Así que, si no perfeccionamos nuestra concentración, estaremos por fuerza perfeccionando nuestras distracciones.

La meditación es la herramienta directa para solucionar esto.

 

6. Alcanzarás tu máximo potencial

Durante los playoffs de la NBA, en un descanso, LeBron James fue capturado por una cámara mientras practicaba mindfulness.

LeBron, al igual que otros muchos deportistas, han ido comprendiendo el papel tan decisivo que tiene la mente en su rendimiento físico.

Si bien esto no era común hace algunas décadas, cada vez más deportistas dedican tiempo no sólo a entrenar su cuerpo, sino a educar su mente para que les permita acceder a su máximo potencial físico y mental.

Pero esto no sólo se aplica a los deportes. Seguro que has tenido la sensación de que no estás dando todo lo que podrías. En otras palabras, no estás al 100%.

 

Ya seas deportista, artista o lo que sea, tu aspiración cuando trabajas es alcanzar la zona. Si la tuviéramos que definir sencillamente, podríamos decir que es ese estado en el que, en medio de la tormenta, te encuentras sereno.

Que, a pesar de lo que hay a tu alrededor, tu mente es capaz de no dejarse llevar por nada y se encuentra sumergida al máximo en la tarea.

Al fin y al cabo, nuestra mente controla el cuerpo. Imagina un coche de gran cilindrada conducido por un niño de 8 años. No le sacaría mucho partido, ¿Verdad?

Ahí está la clave: debes entrenar tanto la maquinaria como al maquinista. Deportistas de muchas disciplinas distintas entendieron esto hace tiempo y ahora entrenan su mente para dominar su cuerpo.

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