5 razones por las que tu meditación no está progresando

Me enseñaron que el camino del progreso no es ni rápido ni fácil

Marie Curie

 

¡J*der, llevo 4 meses meditando y me siento tan descentrado y patoso como el primer día!
¿Por qué rayos no estoy progresando? La meditación no está funcionando para mí…
¡Se suponía que esto tenía que relajarme, no irritarme aún más!

Vale, ya está bien de quejas.

Si sientes que estás fracasando, déjame decirte algo: tu caso no es tan especial, y ni por asomo único. Lo cierto es que la inmensa mayoría de la gente suele estancarse por los mismo motivos. Y no son para nada abundantes.

Así que puedes no hacer nada y seguir lloriqueando, o leerte este artículo, que seguro que te inspira y encuentras la solución a tu problema.

 

1. No practicas con regularidad

No me cansaré de repetirlo: La meditación es una carrera de fondo, no un sprint. Es preferible meditar 5 minutos diarios, que pegarte media hora de golpe cada 2 o 3 días. Practica con regularidad.

Se ve que ahora has pillado un ratito libre y te has puesto a leer un poco, ¿No?

Pues si aún no has meditado en todo el día, ¡Cierra esta m***da y ponte a meditar pero ya!

Te lo repetiré, no vaya a ser que estuvieras medio distraído:

Practica

con

regularidad.

¿Has encontrado tu momento ideal?

Vamos… no te hagas el interesante, todos tenemos unos cuantos. Mira unos ejemplos:

  • Justo al despertarte
  • Antes de almorzar
  • Mientras se hace el almuerzo
  • Después de almorzar (Peligro de somnolencia aquí. No recomendable)
  • Cualquier ratito libre en la tarde
  • Justo antes de acostarte

¿Lo ves? Levantas una piedra y te salen 3 o 4 “momentos ideales”.

 

¿Sigues teniendo dudas sobre la técnica?

Ya he encontrado el momento para meditar pero aun así me cuesta mantener el hábito porque no estoy seguro de si lo estoy haciendo bien blablablá…

Mi querido lector, en la meditación…. Dispara primero, y luego haz las preguntas.

Te resumo todo el proceso en 3 pasos:

Paso 1: Siéntate.
Paso 2: Concéntrate en la respiración.
Paso 3: Si te distraes, vuelve al Paso 2.

Ya leerás luego sobre cómo hay que sentarse, de que manera hay que concentrarse en la respiración y en todo lo que hay más allá de eso. Pero note saltes una sesión simplemente porque tengas dudas.

 

2. No tienes una estrategia

En la meditación, al igual que en una batalla, los planes son inútiles, pero la planificación indispensable.

No puedes prever qué sucederá durante una sesión…

¿Se me dormirán los pies?
¿Me entrará un calor insoportable?
¿Me dará sueño?

No lo sabes.

 

¿Aún no tienes un santuario?

Siguiendo con la metáfora bélica… ¿Por qué no luchar en terreno conocido? El esfuerzo es mínimo comparado con las ventajas que trae.

En serio, jugar en casa siempre es mejor.

No hace falta que te devanes los sesos intentando crear tu espacio. Las velas, el incienso y demás parafernalia superflua es secundario. ¿Quieres sabes cuál es la única condición que hace a un santuario “adecuado”?

Que siempre esté en el mismo sitio.

¡Y ya! ¿Fácil eh?

Encuentra tu rinconcito y medita ahí siempre que puedas. Marca la diferencia.

 

 

lugar-de-meditacion

 

¿Te preparas antes de meditar?

Incluso aunque tengamos nuestro santuario divinamente dispuesto, habrá veces que por causa mayor no podamos meditar en él (como cuando estamos de viaje).

Pero que no cunda el pánico. Antes de que la morriña por tu querido cojín o alfombra te haga sollozar y empieces a pensar en saltarte una sesión (NI-SE-TE-OCURRA), pregúntate esto:

¿Cómo de bien me preparo para meditar?

Si te repuesta es algo así como “eeeerrrhhh…. ¿Hay que prepararse para sentarse y respirar?” Entonces necesitas con urgencia perfeccionar tu preparación. (En esta guía de meditación paso a paso te lo cuento todo).

Una buena preparación puede hacer que te olvides de tu santuario y que disfrutes de una buena sesión meditativa, aun cuando estés a miles de kilómetros de él.

 

3. Tienes demasiadas expectativas

Internet tiene un problema: está lleno de basura.

Y sí, por desgracia también hay un montón de porquería por ahí publicada sobre meditación. Es tu obligación como lector filtrar la mugre y quedarte con lo que sí vale la pena. Como este blog, por ejemplo…. (*Guiño guiño codazo*)

 

¿Esperas demasiado de la meditación… demasiado pronto?

No estoy diciendo que la meditación no traiga incontables beneficios para tu vida…. Lo que estoy diciendo es que requiere de tiempo y constancia.

Meditar es como plantar una semilla: si la abandonas a su suerte en un entorno hostil (como es tu mente) probablemente no sobreviva. Pero si le das los cuidados adecuados todos los días, se convertirá en un árbol grande y fuerte que dé sus frutos.

Sin embargo, nunca nadie esperaría que una semilla germinara y creciera 3 metros la primera semana, ¿No?

 

¿Pierdes la fe en la práctica al no ver resultados?

Este es un error muy común, y la principal razón por la cual no hay que apoyar toda nuestra motivación en la obtención de resultados.

La motivación es muy caprichosa y no es de fiar, especialmente cuando no le damos lo que ella quiere. Apóyate mejor en la disciplina y la constancia. Son más fiables a largo plazo.

Imagina que meditar es como hacerle un favor a un buen amigo. Tú le ayudas por la amistad que ambos comparten, no porque esperes nada a cambio.

Peeeeero……

En el fondo sabes que él se siente en deuda contigo, y que tarde o temprano te devolverá el favor. Porque así funciona la amistad.

Y así funciona la meditación. No esperes obtener nada a cambio de practicarla. Porque, al igual que un buen amigo, te devolverá el favor cuando más lo necesites, sin que tú se lo pidas.

Nota: Si no tienes amigos así, o no crees que los amigos puedan ser de esa manera, entonces permíteme este consejo: cambia de amigos.

 

¿Te castigas cuando te distraes?

Lo diré hasta la saciedad: las distracciones son completamente normales durante la práctica.

No importa si tus divagaciones duran 5 minutos o si son irritablemente persistentes, lo único que importa es sabes recuperar la atención.

Ten presente que la ecuanimidad o neutralidad es uno de los tres pilares del mindfulness, así que, sea lo que sea que hagas mal, no te juzgues por ello.

Si crees que tienes un don especial para las distracciones, y que las tuyas son de hierro, prueba estos trucos.

 

4. Te falta disciplina

Puede que el deseo de una vida mejor te saque de la cama. Puede incluso que te comprometas con suficiente fuerza como para pasar a la acción.

Pero es la disciplina, querido lector, la que te permitirá continuar en el tiempo.

Como te dije al principio, la meditación es una carrera de fondo. No sirve que corras con todo tu ímpetu los primeros metros si luego te vas a parar a buscar una hamaca con sombrilla.

La disciplina es lo que te empuja a hacer lo que tienes que hacer, independientemente de que te apetezca o no. Si es tu motivación la que lleva la batuta, entonces un día que no te levantes de humor pasarás olímpicamente de la meditación.

Pero si tienes disciplina y dejas que ella trabaje para ti, la cosa cambia.

 

¿Le estás dando la importancia que merece?

Yo de pequeño odiaba madrugar para ir al colegio (como casi cualquier otro niño). Pero lo hacía igualmente porque mis padres yo creía que tenía suficiente importancia como para hacer el sacrificio.

Cada vez que tengas dudas, pregúntate por qué empezaste a hacerlo.

¿Por qué empecé a meditar?
¿Qué quiero obtener de esto?
¿Por qué merece la pena el sacrificio?

… Ya ves por donde van los tiros.

Cuando algo tiene suficiente importancia, notas como ese propósito está por encima de ti. Por encima de tu humor, tus ganas o tu motivación. Ha de hacerse y punto, pase lo que pase.

Así que pregúntate: ¿Tiene la meditación tanta importancia para ti como para ponerla por encima de tus antojos espontáneos? ¿Estás dispuesto a sacrificar tiempo de las banalidades de tu vida para seguir adelante con este compromiso?

 

¿Cambias de técnica como de ropa interior?

Hay gente a la que el entusiasmo simplemente le puede. Se ven desbordados por tanta información y lo quieren probar todo, hacer todo y dominar todo.

Y terminan por no aprender nada.

Es por este motivo que en el blog me centro únicamente en unas pocas técnicas meditativas que, además de funcionar, pueden compaginarse entre sí. De este modo, ninguna pisa a la otra y todo lo que aprendas aquí puedes implementarlo sin miedo a tener que sustituir o cambiar de técnica.

¿Por qué lo hago de esta manera?

Porque la meditación no es nuestro fin, es una herramienta para poder ver el camino con más claridad. Mi intención no es que te retires a las montañas del Himalaya (y si es ésta tu intención, probablemente no deberías estar leyendo este blog…)

Sí que debería leer este blog si quieres afrontar la meditación de la manera práctica. Y eso significaría que no tienes, al igual que yo, todo el tiempo del mundo para probar y dominar todas las meditaciones habidas y por haber.

Céntrate en lo que funciona, y permite que las habilidades que vas adquiriendo te ayuden a alcanzar tus metas.

 

5. Tu estilo de vida te sabotea

No tiene sentido que un barco pretenda navegar por ahí con cada vela apuntando para un lado diferente.

¿Por qué permites que eso pase en tu vida?

Si quieres que el entrenamiento que haces meditando tenga efecto en la vida real, todos tus esfuerzos deben ir en la misma dirección.

De lo contrario, si permites que las tribulaciones del día a día te perturben, las sesiones de meditación no generarán un efecto continuado, y luego irás con toda esa saturación mental a sentarte de nuevo, y notarás que has tenido una meditación horrible.

 

¿Saturas tu mente durante el día?

Independientemente del estrés que tengas en tu trabajo/carrera/loquesea, hay cosas del día a día de las que te puedes deshacer para reducir ese estrés añadido. Presta atención y no tardarás en identificar este tipo de cosas. O personas.

 

¿Llevas la práctica al mundo real?

¡De eso se trata! Tener momento de conciencia o atención plena en tu día a día es el objetivo. Recuerda, no dejes tu atención en el cojín, llévala contigo a todas partes.

Mientras cocinas…
Mientras conduces….
Mientras esperas a que te toque número en el súper…

No tengas miedo a la realidad, sumérgete en ella; obsérvala con tu plena conciencia.

 

En cualquier caso, estoy seguro de que si no estás progresando es por una de estas 5 razones. Comprométete a progresar y aprender cada día. Ve a dormir siempre sabiendo un poco más.

2 comentarios en “5 razones por las que tu meditación no está progresando”

  1. Me encantó! Llevo practicando más de un año, pero hasta que hice contacto con el curso de Vipassana hace par de meses, no me lo empecé a tomar con el tezón y la disciplina que hace falta. De hecho, me he reído cantidad porque casi todos los errores que mencionas, los pasé y en efecto me sabotearon bastante. Por suerte, ya el crucero lo tengo en ruta. Saludos!

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