5 estrategias para estar más atentos en el día a día

Sin mirar la hora en ningún reloj a tu alcance, cierra los ojos un instante y trata de adivinar:

¿Qué hora es?

Intenta hacer memoria. La última vez que miraste la hora, o el último momento en que fuiste consciente del paso del tiempo.

¿Tienes tu respuesta? Ahora mira el reloj.

Si tu margen de error fue superior a 7 minutos, entonces tenemos que hablar.

 

Mientras los hombres hablan de matar el tiempo, él los mata a ellos silenciosamente

Dion Boucicault

 

Miles de situaciones en el día a día nos avisan de que no estamos a lo que estamos.

¿Cuántas veces te aseguras de que has cerrado bien el coche?
¿O de que has cerrado bien la puerta de casa?
¿Cuántas veces has dejado algo en algún sitio y luego no recuerdas dónde?
¿O mirar la hora en el móvil para no saber qué hora es justo después de devolverlo al bolsillo?

Estás en Babia.

Como ya sabemos, la habilidad de la atención consciente es uno de los pilares del mindfulness, y se entrena, precisamente, meditando, ¿Pero cómo llevamos esto a la vida real?

La meditación no es como el boxeo: no termina cuando suena la campana. Su verdadero propósito es llevar ese estado de guardia a nuestra vida diaria.

El momento en el que nos sentamos a meditar es sólo el entrenamiento, el ejercicio que nuestra mente necesita para estar preparada para enfrentar sus propios demonios.

Ten siempre esto en mente: El ejercicio atenúa las debilidades del cuerpo; la meditación atenúa las debilidades de la mente.

En este artículo te traigo 5 estrategias efectivas para poder ser atento y que lleves ese estado a tu vida diaria. Combinándolas con una buena dosis de meditación diaria, esta mezcla es explosiva. ¡Empecemos!

 

1. Presta atención

Ya lo sé, suena como algo que diría el Capitán Obvio, ¿No?

No tanto. En realidad, no me refiero a estar atento y concentrado en lo que haces (que también te lo recomiendo) me refiero a que prestes atención a la sensación de estar atento.

 

¿Qué?

 

Me explicaré mejor. Cuando practicamos mindfulness no solo estamos abiertos a cualquier sensación que se presente, sino que somos conscientes de que nos encontramos en ese estado. Cuando dejamos de ser conscientes de ello, dejamos de percibir lo que sucede a nuestro alrededor.

Y sólo cuando recuperamos la atención sobre nosotros mismos, es cuando nos descubrimos distraídos, y eso es lo que nos permite volver a percibir el entorno.

Es muy diferente estar concentrado a saber que se está concentrado.

La diferencia entre ambos es que el segundo nos permite elegir si cambiar o perpetuar ese estado. ¿Me he explicado bien?

Así que la primera estrategia que pondremos en práctica será esta: presta atención al estado en el que te encuentres.

Al principio no hace falta que tomas cartas en el asunto, simplemente sé consciente. Si estás concentrado, nótalo; si estás distraído, nótalo. Nota cómo se sienten esas sensaciones.

Llevarlo a cabo puede parecer complicado, pero tranquilo, la siguiente estrategia es la solución.

 

2. Usa ayudas externas

A no ser que tengas la suerte de despertarte cada mañana con la luz del sol asomando por el horizonte, lo más probable es que tengas un despertador que haga el trabajo.

Probablemente también usas un calendario para recordar tus compromisos, notas para apuntar las cosas que tienes que comprar y un sinfín de herramientas y recursos para evitar que se te escape nada.

¿Por qué no hacer lo mismo para mantener la atención?

Introducir el hábito de resistirse a la tribulaciones mentales puede llegar a ser muy difícil si vas por tu cuenta, lo que podría terminar en abandono. Principalmente porque la mente ama esas tribulaciones.

Por esta razón no puedes darle a tu mente toda la responsabilidad de deshacerse de algo que, de hecho, le gusta hacer.

Puede ser cualquier cosa: recordatorios en el móvil, un collar o adorno que lleves siempre encima, algo colocado diferente en tu escritorio… tu imaginación es el límite.

Puedes tener todos los que quieras; esparcidos por tu casa y tu lugar de trabajo. Eso sí, el objetivo es que tus ayudas estén constantemente funcionando. De nada te sirve tener una en la mesita de noche de tu dormitorio si no lo vuelves a pisar hasta la hora de acostarte.

Usa las ayudas de forma que te cruces con ellas repetidas veces en el día. Pronto empezarás a asociar esos elementos con la atención plena y cada vez te costará menos recobrarla y mantenerla.

 

3. Sal del piloto automático

Ahora sí: con la habilidad de identificar nuestros estados y con estos elementos externos esparcidos por todo nuestro entorno, llega el momento de tomar acción.

 

elefante-de-madera

 

Imagina que estás sentado frente al ordenador (probablemente lo estés ahora mismo) porque tienes que enviar un correo importante. Después de unos minutos, te llama la atención por el rabillo del ojo la estatuilla de un elefante de madera que compraste y colocaste ahí expresamente como ayuda externa.

Acto seguido, recobras la atención. Miras a la pantalla y ves que en vez de abrir el correo electrónico estás chequeando tus redes sociales.

¿Qué ha pasado?

Pues que la mente es muy eficiente. Todo lo que tiendes a hacer repetidamente, lo automatiza para que le suponga un menos esfuerzo. Pero esto no significa que sea bueno en cualquier caso.

Si cada vez que te sientas frente al ordenador coges la costumbre de entrar en las redes sociales, te cerebro irá reforzando esa costumbre hasta el punto de que lo hagas casi sin pensar y te pases incluso horas haciendo scroll en la pantalla de noticias. ¿Qué hacemos entonces?

Volver.

Al igual que cuando meditamos, no importa si al volver solo duramos 10 segundos atentos hasta que nos distraigamos de nuevo, lo importante es la repetición. Piensa en cada momento en el que tomas conciencia como una oportunidad para entrenar tu capacidad de atención y concentración.

Cada vez que una de tus ayudas te empuje a recobrarlas, tómate el esfuerzo de volver a lo que estabas haciendo, de estar presente en ese momento; ya sea trabajando, comiendo, durante tu sesión de footing matutino o fregando los platos. Vuelve. una y otra vez.

La repetición hace al maestro, así que pon esto en práctica siempre que tengas la oportunidad. Pero tampoco te sabotees a ti mismo.

Con esto digo, aunque tengas tropecientas ayudas externas en tu escritorio, seguirá siendo molesto el que nuevas distracciones te asalten una y otra vez cada pocos minutos, lo que nos lleva a la siguiente estrategia.

 

4. Prepara tu entorno

Cuando en la guía del mindfulness hablábamos de preparar nuestro propio espacio de meditación o nuestro “santuario” personal, lo hacíamos con una buena razón. Y es que el entorno juega un papel vital.

Cuando meditamos buscamos un lugar pacífico. Un pequeño rincón alejado de distracciones innecesarias. Sabemos que éstas pueden entorpecer nuestra práctica y, efectivamente, preparar nuestro santuario sin duda nos ayuda.

El reto entonces, consiste en llevar esta filosofía a todo nuestro alrededor. Un televisor encendido todo el día o un montón de alertas de Facebook en el móvil no son cosas que nos ayuden a estar atentos, sino todo lo contrario.

Empieza por eliminar este tipo de cosas en aquellos lugares en los que suelas trabajar. Gestos tan sencillos como poner el  móvil en silencio total puede realmente marcar la diferencia.

 

¿Y por qué esto es súper importante?

Porque a tu cerebro le es mucho más fácil mantener la concentración que recuperarla. ¿Nunca has oído eso de que la parte más difícil de cualquier tarea es empezar?

Y por culpa de esto, nos pasamos más tiempo pensando en lo que tenemos que hacer, ¡En lugar de estar haciéndolo!

Así que evita por todos los medios tener cerca cualquier cosa que pueda distraerte si quieres estar atento y concentrado.

No obstante, incluso un entorno completamente preparado para que juegue a nuestro favor y un montón de ayudas externas no harán milagros si tienes una mente poco disciplinada. Y mientras eso cambia, la quinta estrategia nos hará el viaje más ameno.

 

5. Ten paciencia

No hace falta que cambies todo tu mundo para mañana mismo. De hecho, muy probablemente no podrías.

Pasar de estar en babia a ser atento es una carrera de fondo, y esta es la principal razón por la cual tanta gente abandona antes de tiempo.

Un dato curioso: Investigadores de la University College de Londres hicieron un estudio en 2009 que trataba de averiguar cuánto tiempo requiere el cerebro para transformar una tarea determinada en un hábito.

La conclusión fue que, de media, una persona puede tardar 66 días, realizando dicha tarea todos los días, hasta que deje de necesitar tanta fuerza de voluntad y esfuerzo consciente para realizarla.

Así que ten paciencia. Realizando las 4 estrategias anteriores de manera continuada, poco a poco irás introduciendo el hábito de la atención plena en el día a día. Y aunque no veas resultados al principio, no te rindas. Tarde o temprano llegarán.

 

A modo de resumen…

 

resumiendo

 

Recuerda estos cinco puntos clave y aplícalos cuanto antes en tu vida. Verás resultados. Prometido.

  • Presta atención al estado en que te encuentras. Si te descubres distraído, haz un esfuerzo por cambiarlo cuanto antes. Si por el contrario notas que estás centrado, entonces recuerda esa sensación y mantenla contigo.
  • Apóyate en elementos externos que te recuerden que tienes que estar atento y centrado en el presente. Cosas poco comunes, que no estés acostumbrado a ver. Repártelas por todo tu mundo.
  • Sal del piloto automático una y otra, y otra, y otra vez. No importa lo que estés haciendo, sólo sé consciente de que lo haces. Haz hincapié en la repetición. Ejercita el músculo de la atención día a día.
  • Prepara tu entorno para que juegue a tu favor, y no al revés. Evita los elementos que te distraigan y pon en su lugar la estatuilla de un elefante de madera, por ejemplo.
  • Sé paciente y no esperes milagros en una semana. Nada que valga la pena se consigue sin esfuerzo ni constancia.

La meditación es sólo el entrenamiento; si lo que aprendes y perfecciones cuando estás sentado meditando no lo llevas a la vida real, no estás aprovechando todo su potencial. Sin embargo, estas estrategias no serían nada fáciles de aplicar si no cultiváramos la atención plena mientras meditamos.

Así que ya sabes cómo ser más atento: esfuérzate por mantenerte consciente en todo lo que hagas a diario y huye del piloto automático, ¡Pero no te olvides de meditar!

2 comentarios en “5 estrategias para estar más atentos en el día a día

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