¿Tienes demasiadas ambiciones insatisfechas porque no sabes cómo funciona tu motivación?

Emprendes un montón de metas y proyectos pero siempre te las arreglas para fracasar. ¿Por qué parece que estamos diseñados para abandonar, sin importar qué estrategia usemos? ¿Y por qué hay personas que progresan en sus metas a pesar de cualquier obstáculo?

El problema no son tus ambiciones, ni qué estrategia uses para intentar cumplirlas. Lo que te hace volver al punto de partida es tu motivación: tu impulso interno. Si no tienes el nivel de motivación que tus ambiciones demandan para sobrevivir, es cuestión de tiempo que se marchiten.

La solución no consiste en cruzar los dedos y probar cada método de disciplina, productividad, y desarrollo personal que existe. Puedes aprender cómo funciona la motivación, y cómo dirigirla para que alcanzar tus ambiciones no solo sea un proceso natural, sino también inevitable.

En La Senda Zen, elevamos la motivación
a la altura de la ambición

Pensábamos que alcanzar nuestras ambiciones consistía en usar las mejores estrategias y hábitos: ser organizados, tener metas, un propósito, meditar, leer… Pero entendamos por fin el papel de las estrategias: solo están ahí para facilitar el proceso, una vez el proceso ya está en marcha.

El impulso para actuar sobre tus ambiciones día tras día no viene de las estrategias, viene de la motivación. Así que, a más ambiciosos sean tus objetivos, mayor tendrá que ser tu impulso interno. Solo puedes permitirte ambiciones tan grandes como tu motivación interna sea capaz de soportar.

La buena noticia es que el desarrollo de esa motivación sigue una estructura predecible. Si entiendes y respetas la secuencia, podrás dirigir tu motivación en la dirección que quieras.

Levantar ambiciones grandes e imponentes solo es posible si los cimientos están bien construidos. Igual que un edificio, tus ambiciones no pueden soportarse sobre columnas temblorosas.

A más altos quieres que lleguen tus objetivos, más fuerte y resistente tiene que ser tu motivación—tu impulso interno.

¿Pero no es la motivación algo muy caprichoso y poco fiable?

Intentar controlar tu motivación es como arrancar de la tierra los tallos de una planta. Para que crezca, no intentamos controlarla, sino que la nutrimos para que ella crezca por sí sola. Lo mismo tenemos que hacer con la motivación: no la controlamos, la cultivamos.

En cambio, sí que podemos usar la fuerza cruda de nuestra voluntad para aplastar nuestros impulsos, ¿no?

Sí, un día, quizá una semana. Pero forzando tu voluntad estarás creando una tensión entre tus acciones y tus impulsos. Y tarde o temprano esa tensión se libera, arrasando con todo tu progreso y llevándote de vuelta al punto de partida.

La única forma de avanzar sin crear tensión es dirigiendo tu impulso interno hacia tus ambiciones. Es dejar de necesitar fuerza de voluntad para ir en la dirección que quieres.

Huimos de la motivación porque no la podemos controlar, pero el secreto no está en controlarla: está en saber cómo cultivarla. Si tu motivación es caprichosa e inconsistente, aquí aprenderás cómo corregirlo.

¿Por qué "La Senda Zen"?

¿En qué se diferencia esta web de otros rincones dedicados al desarrollo personal? Todo el contenido está construido siguiendo esta filosofía:

La Senda es el factor predecible del desarrollo personal. Es la forma en la que entendemos, procesamos, y resolvemos problemas. Si entiendes esta estructura y eres capaz de viajar por ella, dejarás de perder el tiempo probando docenas de estrategias y métodos sin criterio.

Zen es el factor de simplicidad y sentido práctico. Esta web no es para memorizar datos, es para adquirir habilidad. No voy a desbordar tu cerebro con una riada de información teórica, sino que te enseñaré a aplicar el conocimiento de una forma espontánea.

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Cada artículo cubre un único enfoque dentro una temática, y lo trata en profundidad.